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Por Andrés Cervilla
@andres_cervilla@peepahfabricadesonido

En mi proceso de diseñar este playlist triple intervinieron algunos factores que me parece importante destacar.

El primero y más importante para mí fue ese vínculo que existe entre la música y la comida. Fue ahora que identifiqué cuál es la relación que tienen y, al buscar similitudes entendí cómo ambas se las damos al cuerpo, a nuestra alma, cómo ambas nos hacen subsistir, nos dan energía y, con todo lo que nos aportan, hacen que nuestra vida sea mejor.

Dicho esto, veamos la música como una construcción con sonidos que son meras vibraciones y, por ende, son energía. Es decir, el sonido en sí es energía, es vibración que nos mantiene vivos, nos hace nacer, relacionarnos con otros seres y morir.

La música es una forma maravillosa que encontramos los humanos de convertir esa energía y hacerla parte de nuestro lenguaje. Un lenguaje que trasciende en todas las culturas, religiones y especies vivas del planeta y la forma en la que la percibimos y la asumimos ha requerido un proceso de diseño llevado a cabo durante milenios. 

Implica jugar y explorar con frecuencias, con ritmos, y nos permite existir y transportarnos a un mundo de sensaciones a través de vibraciones que pueden ser en nuestros sentidos el equivalente al conjuro de un perfume. Nos ha mantenido vivos por siglos, ha adornado nuestros momentos felices, nuestros momentos tristes, nos ha hecho compañía desde que estamos en el vientre

El segundo factor que tomé en cuenta para el diseño de este playlist es la música que acompaña ese momento mágico de comer y el acto de cocinar, pensado desde luego sobre lo que bien podría bien sonar en la cocina de cualquier restaurante, soda, o casa donde se quiera menear un sartén al ritmo en que se menea una cadera. A mí en lo personal me encantaría almorzar un casado en una soda sabiendo que en la cocina, mi platillo se estaba preparando al son del solo de piano del maestro Chucherías, en Curubandé, y que mientras le echan caldito a mi arroz blanco esté sonando en los parlantes de la cocina Amor verdadero, de Willie Colon. Por ahí anda la cosa. ¡La música y la comida se complementan tan bien que da gusto! 

A la música también se le sazona y, por eso, hay conciertos que escucharlos es el equivalente a ese postre que uno no quiere que se acabe. 

El siguiente factor que consideré fue elegir temas con energía rica para recibir cada momento del día en el que estemos y nos haga compañía lo que suena. Son formas de recibir esa energía de la comida, pero acompañada de más energía que viene de la música, en los momentos tan sagrados del desayuno, el almuerzo y la cena. ¡A cualquier hora es un agasajo!

Cada mañana hay una serie de rituales que ocurren luego de abrir los ojos, tal vez justo después de que nos percatamos de que hay luz afuera. Las mañanas son un momento bueno para reflexionar, agradecer o plantearnos objetivos.

 

El almuerzo le pone un punto de ruptura a la rutina de la mañana. Es buen momento para improvisar, ir a la pulpe por un antojo de última hora, tomarse un buen jugo y bailar con el sol ya entrado. A la vez, es un momento de impulso para el resto del día que está por delante… hay que seguir.

 

La cena, en cambio, es un momento tenue, a veces de descanso, que en los mejores casos está relacionado a buenas charlas, con gente o con nosotros mismxs, En algún punto de nuestro ADN persiste esa imagen de la fogata y como se compartía la caza, la pesca, la cosecha del día, un festín en torno al fuego, el calor y la luz. Se cantaba, se reía, se contaban historias. La cena tiene esa naturaleza cálida, en lo personal, de mis momentos favoritos del día. Es tiempo de gala, solitxs o acompanadxs. 

 

Mi playlist consta de tres partes, pensado desde momentos distintos, pero a final de cuentas, cada quien puede apropiarse de él y hacerlo suyo. Eso es lo que cuenta y es lo que importa. Recordemos que, cada vez que escuchamos música que nos hace sentir bien, le estamos metiendo alimento al espíritu. La música es como la fruta de un árbol, siempre está ahí, solo hay que subirse al palo, agarrar la que más nos gusta y luego meterle un buen mordisco y saborearla.

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Músico, productor y diseñador de sonido. Fundador y director creativo de Pee-Pah! Fábrica de Sonido, un estudio de creatividad sonora enfocado en diseño de sonido, soundbranding y producción musical para artes multidisciplinarias y publicidad. Como compositor y diseñador de sonido su trabajo ha sido expuesto en espacios como el Festival Internacional de Diseño de Costa Rica, el Museo del Oro de Costa Rica, Museo Nacional de Costa Rica, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo y Museo de Arte Costarricense. Ha trabajado como productor y compositor de identidades sonoras y diseño de sonido para marcas, eventos, teatro, televisión, radio, cine, apps, videojuegos y animación. Es además músico de la banda panameña Señor Loop, director de UachiMán y miembro fundador de Infibeat. 


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