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[sg_popup id=”5765″ event=”onLoad”][/sg_popup]Por Sergio Leiva

Ahora todo lo contamos. Los días, las horas, los pasos, las personas.

¿Por qué ahora sí y antes no? En estos días me lo pregunto más de la cuenta.

Mi primera muestra individual de arte se llamó “El tiempo no existe.” Lo cual en estos momentos suena como a una gran mentira. En este momento nos preocupamos pensando que lo único que importa es el tiempo que pasa (o el que vendrá) y cómo lo estamos usando y aprovechando para sanar entre todxs. (sin darle la importancia que tienen las palabras este momento en todo esto).

No digo aprovechar en el mismo sentido que le dábamos a esa palabra antes. Lo digo en su nuevo sentido: El de quedarnos en casa porque no nos queda de otra. El de realmente aprovechar todos los momentos que perdimos estando ocupados y sin pasarlos con seres queridos a quienes ahora buscamos casi desesperadamente por skype o zoom o whatsapp (o la plataforma que sea) para salir de nuestro encierro.

Este virus cruel, que decidió acercarnos a través del distanciamiento, nos recuerda lo poco que estábamos pasando momentos juntxs.

Realmente juntxs.

Las redes y las pantallas parecieran tenernos a todxs conectadxs como si fuéramos uno. Pero esta pantalla en la que estás leyendo estas palabras y en la cual yo las estoy escribiendo, no es más que una distracción de lo que ha estado pasando en el mundo real todo este tiempo.

Hoy vi un día entero precioso pasar desde mi ventana sin poder salir a disfrutarlo. Lo disfruté haciendo lo que estaba haciendo, claro, pero cuando uno sabe que no puede hacer algo distinto, aunque ni sepa qué sería eso, el desafío siempre es mucho más grande.

En la pared de _temporal, un proyecto de Arte al cual pertenezco, tenemos una pared con un reloj que va contando los días que le quedan al proyecto en cuenta regresiva.
Esta semana fui a sacar cosas de mi estudio porque no sé cuándo voy a poder volver.
Noté, cosa que no había notado antes, que ya estábamos en el día 499. Ese fue mi último día ahí antes de encerrarme.
Ahora, mucho más que lo que ya lo hacía, pienso que todo podría ser mi último todo. No sé si eso se entiende.


Esta semana he tenido noches en las que me pregunto si _temporal irá a durar en pie más tiempo que todxs nosotrxs. Pero eso es cuando me pongo trágico (porque ya casi todxs sabemos que esto va por olas y hay días mejores que otros). Una vez que me percato de que la ola me está revolcando me digo a mí mismo: De esta salimos juntxs. Sí vamos a lograrlo: Todo va a estar bien. Pienso eso y de inmediato me levanto, me lavo las manos y, así, sigo convencido de que estamos haciendo lo correcto: cuidándonos. Refugiándonos de un enemigo invisible al cual le tenemos miedo todxs. Hasta los que dicen lo contrario.

Esta edición especial del Good Feed lleva una semana y dos días de atraso. El mismo que le lleva Estados Unidos a España desde su caso número cien.

La idea surgió el jueves 12 de marzo, cuando me percaté casi a las 5 de la tarde que al día siguiente iba a ser viernes 13. En medio de noticias sobre una simple gripe sobre la cual todos estábamos exagerando. O al menos eso era lo que se escuchaba en ese momento. (A eso súmele el mercurio retrógrado y el hecho de que este año fue bisiesto, como me lo recordaron varias veces con posteos espantosamente mal diseñados).

Hace tan solo nueve días, yo era el loco en la casa porque ya había empezado a echarle Lysol a todo. hace nueve días me parecía una buena idea pedirle a varixs amigxs escritores que partieran simplemente de esa premisa:

 

Mañana es viernes trece y hay un virus rarísimo propagándose por el mundo… Usted nada más escriba.

Lxs llamadxs a esta mesa fueron pocos, pero todxs respondieron.

No quería seguir hablando del coronavirus. Ya para ese momento era monotemático, pero quería ver adónde podíamos irnos con ese mismo tema sin que necesariamente estuviéramos hablando del inminente apocalipsis, la importancia de lavarnos las manos, de quedarnos en casa y de ser conscientes de que lo que estamos viviendo no es tan sólo una gripe. Lo que definitivamene no quería, era meter más miedo del que ya, de por sí, tenemos todxs.

Gracias a Juliette Fonseca, Carla Pravisani, Anastasia Mora y Diego van der Laat, por ser los primeros valientes en participar en una edición más literaria de nuestro Feed. Gracias a Ulises Mendicutty, un increíble amigo y artista mexicano, cuyo trabajo ilustró esta edición.

 Nos propusimos compartir contenidos que nutran y en este momento, sin duda es de lo que más necesitamos.

 


Colaboraciones para esta edición:

Anastasia Mora – Mi viernes 13 de 2020 en emojis.
Juliette Fonseca – De cuando coronavirus era chisme. O fue chisme. No sé, mae.
Carla Pravisani – Del coronavirus y otros imaginarios.
Diego van der Laat – Viernes trece: en el marco del coronavirus y el cautiverio voluntario.

Playlist de la semana:
Roig Brenes

Ilustraciones:
Ulises Mendicutty

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