Por María Fernanda del Barco
@ferdelbarco

Cada vez somos más quienes estamos abriendo puertas para que nuevas personas se unan a la comunidad espacial.

Cuando estaba en mi último año del cole le dije a mi papá que quería ser ingeniera, específicamente para construir satélites y su respuesta fue silencio. Costa Rica es un país donde las oportunidades en aeroespacio son limitadas y él lo sabía; pero mis papás nunca me dirían que no puedo hacer algo. Entonces esa fue la respuesta. Silencio.

Hace veinte años parecía un sueño imposible e incluso, hace cuatro años, cuando estaba terminando el cole, se veía como algo difícil para una persona costarricense llegar a trabajar en el espacio.

Por dicha, estas oportunidades han ido aumentando a través de los años, gracias a un grupo de personas que ha trabajado incansablemente por mucho tiempo para abrir el camino a las nuevas generaciones.

Yo tuve la suerte de nacer justo a tiempo para estar empezando la universidad cuando el proyecto Irazú llegó al espacio. Este proyecto, realizado por la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (ACAE) y el Laboratorio de Sistemas Espaciales (SETEC) del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), demostró que en nuestro país tenemos la capacidad para trabajar en misiones espaciales e inspiró a muchxs jóvenes que soñábamos con trabajar en algo así.

En los últimos años, más personas jóvenes nos hemos sumado a este esfuerzo para crear nuevas oportunidades. Desde hace varios años existe el Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA) de la UCR y más recientemente se fundó TECSpace en el TEC. Estos grupos han permitido a estudiantes aprender sobre aeroespacio a través de experiencia práctica, en un país donde no se enseña ingeniería aeroespacial en las aulas. Y además de generar un gran potencial humano, estas experiencias han marcado la vida de muchas personas al permitirles adquirir conocimiento y experiencia en proyectos espaciales, crear una comunidad, fortalecer habilidades blandas y participar en competencias y eventos internacionales.

En TECSpace aprendí que, si quiero algo, puedo hacerlo realidad. Me enseñó a tener iniciativa y me develó el poder que tenemos todas las personas para generar cambio. Gracias a eso, pude involucrarme y formar parte de la creación de grupos que buscan promover la participación y liderazgo de las mujeres en el área espacial de nuestro país, como Women in Aerospace Costa Rica (WIA).

Cada vez somos más quienes estamos abriendo puertas para que nuevas personas se unan a la comunidad espacial. Digo nuevas personas porque, históricamente, solo países con grandes recursos económicos y agencias espaciales podían trabajar en esta área y además, como en todo el resto del mundo, la desigualdad de género lamentablemente está presente. Poco a poco esto ha comenzado a cambiar. Hemos visto crecer rápidamente la cantidad de mujeres y países que trabajan en este campo. Esto es importante, ya que de esta nueva diversidad nos beneficiamos todxs, porque genera innovación, crecimiento industrial, creatividad y mejores equipos para la solución de problemas.

Nuestra participación como país es sumamente importante para formar parte de este cambio. En Costa Rica actualmente se está trabajando en el Proyecto MUSA que busca poner el primer experimento centroamericano en la Estación Espacial Internacional para ayudar a la lucha contra el Mal de Panamá; el satélite GWSat que está realizando el SETEC Lab en conjunto con la Universidad de George Washington de Estados Unidos para monitorear el humedal Palo Verde y el Proyecto Morazán que es una colaboración entre universidades de Costa Rica, Honduras y Guatemala para construir un cubesat para el monitoreo y alerta temprana de desastres naturales.

Esta gran gama de iniciativas y organizaciones da una idea del panorama actual en la región, donde están surgiendo oportunidades por primera vez y está arrancando la industria. ¿Y la mejor parte? Que se está haciendo desde proyectos que traen los beneficios de la tecnología espacial a los habitantes de nuestro planeta.

El campo aeroespacial es muy amplio y, por su naturaleza innovadora, siempre hay algo nuevo para aprender o desarrollar. Si todos estos avances en Costa Rica se han dado en un periodo tan corto, me emociona mucho pensar en lo que vamos a lograr de aquí a 20 años; cuando a los bebés de hoy les toque elegir carrera y trabajar en aeroespacio en nuestro país sea algo viable o, mejor aún, normal.

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María Fernanda es amante de la ciencia y la tecnología, feminista y un poco atarantada.

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