Denuncia, utopía, exilio y paz

Por Jaime Gamboa
@jaimegam

Una colección de canciones, a propósito del Día de la Abolición del Ejército.



Autumn Leaves
 (Les feuilles morts, Prevert y Kosma, 1945). La versión original, en francés, de esta canción, tiene como letra un poema de Jacques Prevert, escrito en plena reconstrucción de Francia tras el final de la segunda guerra mundial.

Youkali (Kurt Weill y Robert Galliard, 1934-35). La utopía hecha canción, en la Francia de entre guerras, sacudida por el odio y la intolerancia. Youkali se convirtió en un himno de la resistencia durante la ocupación alemana.

Bella Ciao (Anónima). Al igual que Youkali, Bella Ciao fue adoptada por los partisanos, la resistencia italiana antifascista durante la segunda guerra mundial.  Mi papá nos la cantaba desde que éramos chiquillos, a ritmo de polca, pero me gusta más esta versión.

Te Recuerdo Amanda (Víctor Jara, 1969). Tenía ocho años cuando fuimos a escuchar a Víctor Jara con Inti Illimani acá en San José. Un año después el ejército chileno, bajo las órdenes de Pinochet, torturó y asesinó a Víctor, otorgándole la inmortalidad.

Samba de Orly (Chico Buarque, Vinicius de Moraes y Toquinho, 1970). En el exilio a causa de la dictadura que gobernaba Brasil, Chico Buarque escribió esta canción que habla de su deseo por volver. Aunque la censura modificó la letra original, la gente en la calle la acogió como un canto contra el gobierno militar.

Con la frente marchita (Joaquín Sabina, 1990).  Esta canción habla del exilio de miles de argentinos durante la dictadura que sufrieron de 1976 a 1983, visto desde los ojos de un español. Cientos de miles retornaron al Río de la Plata al caer la Junta Militar.

El Padre Antonio y el monaguillo Andrés (Rubén Blades, 1984). Esta canción se refiere al asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, ocurrido el 24 de marzo de 1980, en San Salvador, mientras oficiaba misa.  Lo mataron soldados del ejército salvadoreño, bajo las órdenes del mayor Roberto D’Aubisson.

Paraules d’Amor (Joan Manuel Serrat, 1968). En España, bajo la dictadura de Franco, cantar en catalán era de por sí un acto de rebeldía, aún si la letra de la canción eran unas simples palabras de amor.

Blowin’ in the wind (Bob Dylan, 1962). Esta enigmática canción de protesta se convirtió en un himno contra la guerra en Vietnam, en tiempos en que la mayoría de la población norteamericana aprobaba el envío de cientos de miles de soldados a Indochina.  Con el tiempo, el viento cambió, y trajo la respuesta.

Sunday Bloody Sunday (The Edge y Bono, 1983). El tema alude a la masacre del domingo 30 de enero de 1972, en el que catorce irlandeses murieron bajo las balas del ejército británico. La guerra en Irlanda del Norte aún vería muchos muertos antes de firmar la paz.

Fragile (Sting, 1988). Poca gente sabe que esta canción fue compuesta como un tributo a la memoria de Ben Linder, un ingeniero norteamericano asesinado por la contrarrevolución nicaragüense mientras construía una planta hidroeléctrica.

Hoy mi Deber (Silvio Rodríguez, 1982). Cuando Silvio publicó esta canción, Cuba estaba en guerra en Angola, luchando junto a uno de los bandos en la guerra civil que se desató luego de su independencia. Casi 3.000 cubanos fallecieron allá.

O que É O que É (Gonzaguinha, 1982). De las 82 canciones que el gran Gonzaguinha había compuesto hasta mediados de la década de los 70, el departamento de censura del gobierno militar vetó 54.  Cuando el horror de la dictadura pasó, el pudo al fin componer canciones como esta.

El mercado Testaccio (Horacio Salinas, 1987). Cuando Pinochet dio el golpe militar en Chile, el grupo Inti Illimani estaba de gira por Europa. Eso los salvó de una muerte segura. Con el tiempo, su exilio en Italia los llevó a componer obras impecables, que funden los ritmos y timbres de ambos pueblos.

Compañera (Luis Salinas y Adrián Goizueta, 1986). Me tocó ver nacer esta canción de Adrián, basada en un poema que le llegó como parte de un libro escrito anónimamente por presos políticos durante la dictadura argentina. Años después, el autor de la letra, quien había sobrevivido, escuchó en la radio su poema convertido en canción.

What a Wonderful World (George Weiss y Bob Thiele, 1968). Esta canción fue compuesta en plena guerra de Vietnam, con en fin de llevar esperanza a las familias de ambos bandos que estaban perdiendo a sus seres queridos.

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Músico a ratos, escritor por insistencia y publicista por necesidad, miembro de la banda Malpaís gracias a oscuras influencias, escucha ópera cuando hace ejercicio y desayuna avena con frutas (lo que sea que esto signifique).


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