Por Anae Fernández
@anaefdz

Trabajar desde la casa ha tomado un nuevo sentido en estos meses; sin embargo también un sector de la población laboral quiere volver.

Pero, ¿qué significa volver a la oficina? Significa volver a una nueva versión de lo que antes conocíamos. No podemos volver al pasado, no solo porque las medidas de salud han cambiado, sino porque, como seres humanos responsables y conscientes, tenemos que pensar que es hora de evolucionar, ajustándonos a la nueva realidad. Si vamos a volver, vamos a volver mejor.

 Volvamos a espacios saludables, confortables y altos en energía. Propongámonos ser ejemplo del “Workplace Happiness Index” para el mundo. (Así como Costa Rica se ha posicionado muy bien en el Happy Planet Index.)

Podemos proponernos ser un ejemplo de personas felices no solo por el país en que vivimos, sino también podemos hacerlo por como llevamos la vida cada día en nuestro trabajo.

Un 80% de los gastos de las empresas está destinado al capital social. Si tomamos en cuenta ese porcentaje, definitivamente se nos debería hacer más sencillo entender porqué conviene hacer un esfuerzo igual de significativo para adaptar el diseño de nuestro espacio de trabajo a un enfoque más humano. Con eso presente, veremos la oficina como un lugar donde podemos encontrarnos una mejor versión de nosotrxs mismxs. Es decir, nuestro espacio puede impulsarnos a ser esa mejor versión.

A raíz de lo que ha ocurrido durante el 2020, este año, entre muchas cosas, nos deja como resultado una fuerza laboral que ha logrado razonar más sobre lo que es lo más importante en la vida. Nos permite ver esas prioridades con otra cara, buscar mantener una cierta flexibilidad para respetar su felicidad, para encontrar un balance y una calidad de vida que valore sus necesidades. 

El 2020 nos devuelve un mundo más preocupado y dispuesto a ocuparse por su salud y una población que quiere cuidar su salud mental.

Cada una de esas señales de cambio nos motiva a construir una nueva realidad, una nueva vida familiar o una nueva relación con las amistades. Sumado a esto, no podemos dejar de lado que también este año nos trae un nuevo interés (y hasta una necesidad) por un espacio de trabajo que sea más que un escritorio.

Un diseño para un espacio de trabajo, ajustado a las prioridades de este momento debe tener la responsabilidad de entender la importancia de la iluminación natural, y una iluminación que responda al ciclo circadiano.  Debe procurar trabajar con el ciclo natural del cuerpo. Es necesario que facilite el aire fresco y saludable, sin hacernos respirar químicos y en una temperatura cómoda.

La integración del verde y la naturaleza en la arquitectura cobra una relevancia mayor a la que tenía antes. Son indispensables los espacios ergonómicos, que nos permitan crear con mayor motivación, libertad y paz.

Con respecto a la funcionalidad, conviene pensar en espacios que nos ayuden a intensificar el sentido de comunidad, espacios resilientes y flexibles.

Intensificar la comunidad es aumentar el sentido de pertenencia y de relevancia dentro del grupo en el que nos desenvolvemos.

Trabajando en remoto

Por otro lado, la solución para quienes trabajen en casa tiene que ver con generar un ambiente compatible con esa posibilidad. 

Dentro de nuestra casa es posible trabajar, y encontrar este balance donde logramos encontrar la productividad, felicidad y el balance.

Me refiero a que debemos encontrar el espacio óptimo siempre que queramos dar nuestro mejor resultado. 

La relación que nuestro cerebro tiene con la mesa del comedor (como lugar donde nos alimentamos), tiene que poder separarse del lugar de trabajo. Y si el mundo nos está limitando a no movernos
geográficamente, tenemos que poder hacer esa diferencia mentalmente. Aprender a desconectarnos, a guardar, a limpiar y a cerrar etapas del día.., 

Aquí van algunas recomendaciones simples que pueden ayudarnos en nuestro teletrabajo:

  • Buscar un espacio con buena iluminación natural (ojalá a 90 grados del escritorio), buena ventilación y que nos brinde ergonomía. (No queremos lesiones.)
  • Estirar  y movernos al menos una vez cada hora. Es algo que nos refresca, ayudándonos hasta mentalmente.
  • Aprendamos a estar presente, si estoy trabajando, estoy con enfoque en el trabajo Si termino mi día laboral, guardo y le demuestro a mi cuerpo y cabeza que es el momento de descompresionar.
  • Sueño saludable: el sueño es menospreciado. Durante nuestras horas de sueño, el cerebro procesa todo lo que aprendió, recarga las energías y reinicia la máquina.
  • El acceso a la naturaleza se vuelve cada día más importante, aquí en Costa Rica no tenemos que caminar mucho para encontrarnos explorando la naturaleza. Una planta cerca de nuestro espacio de trabajo nos ayuda a estar más felices. 
  • Y por último, pero lo más importante: la hidratación y alimentación que reciba nuestro cuerpo.

Con todos estos aspectos presentes en los rediseños de los lugares de trabajo, podemos encontrar un espacio cada vez más democrático, empático y seguro. 

Por medio del respeto de la individualidad, el respeto a los nuevos requerimientos sanitarios y la invitación a la integración lograremos una mayor productividad y un mayor sentido de seguridad de que, volver a la oficina también puede estar bien en la nueva normalidad.  

Rediseñemos los espacios, elevemos la expectativa de permanencia y el bienestar y la satisfacción de todxs.

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Anae Fernández Dengo, arquitecta. Trabajo en KMA desde el 2009. Me encanta la pasión por la calidad de vida y el respeto, que es nuestro principio en KMA. Además, siempre me ha encantado todo lo relacionado al arte. 🙂 


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