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Por Aurora Sáenz

El testamento de Heiligenstadt

Playlist conmemorativo en el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven (1770-1827) 

Después de la muerte de Ludwig van Beethoven, en marzo de 1827, varios documentos fueron encontrados escondidos en una gaveta secreta de su escritorio.

Uno de esos papeles privados es una carta dirigida a sus dos hermanos Carl y Johann, escrita el 6 de octubre de 1802 y que curiosamente nunca fue enviada. Posteriormente los biógrafos denominaron a este documento  el Testamento de Heiligenstadt.

Beethoven había alquilado una pequeña casa en Heiligenstadt, un pueblo a las afueras de Viena, para pasar los meses del verano en el campo, como solía hacer cada año. Había dedicado los meses que estuvo allí a la composición, sin embargo, el principal motivo de su estadía era alejarse de la cuidad, estar en contacto con la naturaleza y descansar, con la esperanza de que mejoraran los síntomas de pérdida auditiva que lo habían venido atormentando en los últimos 5 años. 

Pocos días antes de regresar a Viena, desilusionado y profundamente deprimido por no haber notado mejoría alguna de sus síntomas, escribió esta carta en la que describe su terrible sufrimiento y en la que inclusive confiesa sentir deseos de morir. Beethoven había llegado a comprender que nunca iba a mejorar y que su sordera era inminente.

Escribe Beethoven:

“Oh hombres que pensáis que soy un ser odioso, obstinado o misántropo, cuán equivocados estáis! No sabéis la verdadera razón de lo que así os parece… he debido aislarme y vivir lejos del mundo en solitario…”

Y más adelante agrega estas angustiosas palabras: “Es imposible para mí decirle a la gente, ‘hable más fuerte porque soy sordo.’¿Cómo puedo yo admitir que tengo una enfermedad en el sentido que, en mi caso, debe ser más perfecto que en otros, un sentido que antes poseía en la más alta perfección. Si me acerco a un grupo en animada conversación, el miedo de que puedan advertir mi estado, me sobrecoge con una angustia espantosa”. 

Pocos meses después de haber vuelto a Viena a retomar su carrera de concertista y compositor, Beethoven empieza a tener un cambio importante en su comportamiento. Poco a poco se fue atreviendo a llevar consigo cuadernos de conversación para que le escribieran allí lo que no había entendido y le fue contando a sus amigos primero y finalmente a su público, que se estaba quedando sordo, con tan solo 32 años. Aunque su sordera, zumbidos y dolor en sus oídos solo empeoró, Beethoven había encontrado la fortaleza de vivir con su gran tragedia y había decidido no ocultarlo más.

Esos meses en Heiligenstadt, pero sobretodo haber vertido su angustia y sufrimiento en esa carta, fue una catarsis para Beethoven. No es de extrañar que este fue además un momento decisivo y de profundo cambio  en su carrera como compositor. La Sinfonía nº 3 “Eroica”, que compone en 1803, es una de las obras más revolucionarias en la historia de la música y marca, junto con la Sonata Appassionata, el inicio de una nueva era.

Además de entrar en uno de los períodos de más creatividad de su vida, Beethoven encontró un nuevo lenguaje musical con un singular vigor y coraje que, aún doscientos años después, nos sigue inspirando y fortaleciendo nuestro propio espíritu de lucha ante la adversidad.

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Filóloga y cellista. Aurora Sáenz ha impartido clases de apreciación musical durante más de 15 años. Se hizo cargo de las charlas antes de los conciertos de temporada de la OSN en el periodo de 2013 a 2017.


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