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Por Manrique Sanabria
@manriquesanabria

Todxs tenemos diferentes experiencias, historias y relaciones con la comida. En mi caso, me encanta disfrutar de la comida, comer de manera balanceada, natural y chinearme con cosas ricas de vez en cuando.

Esta misma relación también la tenemos con otros aspectos clave para el bienestar, como el movimiento, el aire que respiramos y la información que consumimos de nuestro entorno.

Definitivamente somos quienes somos como raza y como individuos debido a lo que consumimos, no solo en alimentos sino en el aspecto general de la palabra. La nutrición integral para el ser humano moderno debe tener la curiosidad de evaluar todos estos aspectos entendiendo que, al igual que “somos lo que comemos”, “somos cómo nos movemos”, “somos cómo respiramos” y “somos lo que pensamos y sentimos”.

Es normal que por gusto o historia de vida le prestemos más atención a uno de estos aspectos, que a los otros. Si de niñx practicaste un deporte, es posible que el movimiento sea más normal en tu estilo de vida. Tal vez, por una enfermedad has tenido que modificar tu alimentación o visitar a un terapeuta para que te ayude a manejar el tema de estrés o calidad del sueño.

Mi invitación es cultivar la curiosidad a una nutrición integral y volver a ver todos los componentes en nuestra vida para poder disfrutar del sabor de los alimentos. También, de la misma forma de los diferentes tipos de movimiento, de distintas formas de respirar y conectarnos con los aspectos más sutiles de nuestros pensamientos y emociones.

Empecemos con la respiración

Es nuestra necesidad más fundamental. Podemos pasar días sin comer y algún tiempo sin agua, pero son pocas la personas que pueden superar un par de minutos sin respirar. ¡Así de importante es!

Solo el hecho de ponerle atención a nuestra respiración ya representa un beneficio. Significa crear conciencia de cómo respiramos durante el día y en distintas ocasiones.

Tres consejos generales para mejorar la respiración:

  • Siempre que sea posible respirá por la nariz. La nariz fue diseñada para respirar; en cambio, la boca no. La respiración por la nariz ayuda a purificar el aire y estimula la producción de óxido nítrico, que tiene un efecto vasodilatador, mejorando la circulación.
  • Cuando necesités calmarte y bajar tu sensación de estrés, inhalá suavemente y extendé tu exhalación. Cuando la exhalación es más larga que la inhalación nuestro sistema nervioso se empieza a relajar.
  • “Respirá con el abdomen”. Aunque esto no pasa anatómicamente, pensá en respirar llevando el aire al abdomen. Tratá de dejar el pecho y los hombros relajados, respirando como los bebes: “con la pancita”.

Movimiento

El movimiento es igual de versátil que el arte culinario, pero ha sido en muchos casos limitado por el concepto de hacer ejercicio para “quemar calorías” o reducido a términos de entrenamiento formal. Poco a poco podemos ir haciendo el cambio de percepción en que el movimiento no es una actividad de 60 minutos diarios (entrenamiento formal), sino que se vuelve en la forma en que nos relacionamos con el mundo físico. Movernos debe significar accesibilidad, libertad y diversión.

Dos consejos generales para disfrutar el movimiento:

  • No pensés en entrenamiento. Abrite a la curiosidad y probá mil formas diferentes de moverte. Probá bailes, yoga, correr, deportes, actividades al aire libre, cosas individuales y grupales. En algún momento vas a encontrar algún tipo de movimiento que sea el ideal para vos y, no vas a poder vivir sin practicarlo.
  • Caminá. Este es el movimiento más subestimado que existe. Caminar es parte de nuestro diseño natural y muchas veces solo lo apreciamos cuando perdemos dicha capacidad. Un mayor número de pasos por día está asociado con un menor riesgo de mortalidad, tanto en personas sanas como enfermas.

Alimentación de la mente

Así como al iniciar un plan de alimentación nos preocupamos tanto de los alimentos que vamos a consumir como de los que vamos a disminuir, en el tema de nuestra alimentación mental es igual. La diferencia es que nuestra mente consume información de forma continua, por lo que el reto se vuelve más interesante.

Tres ideas para cuidar la dieta mental:

  • Practicá la gratitud. Identificar las cosas por las cuales sentimos gratitud es una de las formas más prácticas, rápidas y fáciles de encontrar bienestar. Podemos practicarlo formalmente al sentarnos, cerrar los ojos y buscar por cuáles de cosas que hemos hecho en las últimas 24 horas de nuestra vida sentimos gratitud. También podemos practicarlo de manera informal durante el día, agradeciendo por la comida antes de cenar o almorzar, agradeciendo por poder movernos al terminar nuestros “workouts” y antes de dormir por tener el tiempo y la posibilidad de ir a descansar. La meta es entrenar a nuestra mente a reconocer lo positivo.
  • La meditación es una de las herramientas claves para poder entender nuestros hábitos mentales. Es entrenarnos para estar presentes en el momento actual, esto tiene beneficios tanto en el ámbito de rendimiento, como a nivel de disfrute y satisfacción.
  • Evitá consumir cochinadas. Eliminá el consumo de información negativa o poco productiva. Cuidá tu consumo de información o noticias que más que informarte, te hagan sentir emociones poco satisfactorias. Debemos informarnos cuidando nuestra salud y respetando nuestra propia tolerancia. Cuidá la calidad y cantidad de información a la cual te exponés.

Espero que estas ideas te ayuden a estar bien, encontrar tranquilidad y estar feliz.

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Manrique es entrenador, profesor de yoga y meditación. Es licenciado en nutrición y terapia física. Le mueve ayudar a quienes tengan el deseo de mejorar sus hábitos y a cambiar sus vidas por medio de la salud.


 

 

 

 

 

 

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