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Texto por María Montero
Fotografías por Jose Diaz
@josediaz2491

Vanguardia Popular es un proyecto documental abierto desarrollado por José Díaz y María Montero, que pretende ensayar definiciones visuales de ciertas definiciones conceptuales. Vanguardia Popular  recurre a una serie de retratos de gente común y corriente (entiéndase más común y más corriente de lo normal) que intentan capturar las síntesis de esa extraña conformación denominada “pueblo”, dinamizada por la filosofía pero agotada por la política.

¿Quién es “el pueblo”? ¿Cómo luce? ¿Es acaso este ejército de gente de la calle? ¿Son ellos los “interlocutores”  de todas las campañas electorales, por no decir de todas las campañas?  ¿Qué ostentan, qué ofrecen, cuáles son sus signos externos?v

Los retratos fueron concebidos como un ejercicio de organización popular en los alrededores del Mercado Central y el Mercado Borbón, pero no bajo criterios político-ideológicos sino bajo criterios estético-ideológicos, pues la serie sigue una serie de pautas formales para presentar la diversidad masiva de la calle, en una zona que es núcleo de la vida económica en la capital desde 1877, particularmente de los llamados sectores populares. No hay jerarquías, líderes, objetivos programáticos, banderas ni consignas.

No son retratos en el sentido clásico pues solo se visualiza el torso de la persona, del mentón a la mitad del muslo. En cierta forma, lo único “clásico” es el anonimato en que la misma definición ha logrado invisibilizar a sus sujetos. Es una definición que, por definición, tiende al hundimiento. Sin embargo, el hecho de que sean retratos sin rostro favorece ciertos juegos (como los contrapuntos entre los sujetos y sus camisas), así como a una percepción más subjetiva y quizá más pendiente de la personalidad que de la fisonomía.

El título alude explícitamente a la historia política local, a sus partidos de izquierda y al proyecto político popular fallido, justamente en su incapacidad de “ver” al otro, a ese “pueblo” cuyos autodenominados representantes no fueron capaces de comprender en sus fracturas, necesidades y complejidades históricas. Para nosotros, estos actores siguen siendo la Vanguardia Popular: esa eterna vanguardia laboral que siempre está en la retaguardia de todo.

Como los retratos no buscan sustituir al proyecto político, podría decirse que no son fotos reivindicativas, sino militantes. Militantes de una fuerza, una ironía, una desesperación, un sabor y una poesía que solo es permitida a quien vive la calle con sentido de pertenencia, de realización y de expresión.


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