Por Catalina Avellaneda
@catalinaavellaneda

La maternidad no es una sola cosa. Como muchos otros fenómenos de la experiencia humana, la maternidad se define a partir de un elemento físico, pero significa muchas cosas y se vive de múltiples maneras. Piensen en la comida, comer es una necesidad fisiológica, pero es mucho más que eso, es tradición, historia, conocimiento, economía, identidad, política y estética.

Si nos acercamos a la idea que cada uno tiene de la maternidad, es posible que empecemos a escuchar diferentes voces. Una puede hablarnos de nuestra propia historia, con sus dolores y alegrías. También es probable es que escuchemos la voz del deber ser, de las expectativas y los expertos.

Pero qué pasa si intentamos alejarnos por un momento de nuestro contexto inmediato y vemos cuáles eran las historias personales y el deber ser hace un par de décadas, o un siglo. Es posible que nos demos cuenta de que hay diferencias radicales en la manera como se entiende la maternidad y otras que tal vez no han cambiado tanto. 

Con esto, quiero llegar a la idea de que la maternidad no es una sola cosa, ni le corresponde exclusivamente a un cierto tipo de personas durante un lapso de tiempo. Les propongo entenderla como un conjunto de relaciones que comprometen la subjetividad, el cuerpo, pero también la dimensión histórica y cultural de nuestros contextos. Tal vez así podamos vivirla de una manera más rica, sabiendo que la maternidad no es de la mamá, sino que es una experiencia y una responsabilidad compartida por una comunidad.

No me atrevería a decir qué es o qué no es la maternidad, pero podemos verla como un espacio de diálogo entre nuestra historia y la del mundo que queremos. Un diálogo entre los valores de nuestra cultura y los cambios que debemos hacer para crear una sociedad más justa. En lugar de definir un rol y asignarlo, podemos hacernos conscientes de lo compleja que es la maternidad y acompañarnos mejor.

Creo que la maternidad es sagrada, nos da la oportunidad de entender que no somos solo nosotros ni somos una sola cosa.

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Nací en Bogotá Colombia hace aaaaños y me mudé a CR hace 10. Soy antropóloga y actualmente trabajo como docente e investigadora en un centro educativo para primera infancia. Cocino mucho, tomo fotos y un día quiero vivir en Tinamastes.


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