0

Editorial por Arturo Pardo

La vida nos está poniendo frente a un reto inédito. Un enclaustramiento obligado pero responsable nos enfrenta a la difícil tarea de lidiar con quien somos.

Entre las paredes de nuestras casas nos vemos obligados a dedicarnos tiempos, a entender qué es lo que más extrañamos del “mundo exterior” pero también a encontrar nuevas formas para divertirnos siendo nosotroxs mismxs.
En las resoluciones de Año Nuevo jamás hubiéramos contemplado la misión de pasar en cuarentena obligatoria sin tener claridad de cuándo sería el día en que terminaría.


Esta es otra sorpresa más de la vida, que quizá ahora nos coloca en un capítulo de vida compartido por nuestros seres queridos, por las personas en las casas de nuestro barrio pero también por desconocidos con quien nunca hemos compartido más que esta necesidad que quedarse en casa. En nuestra vida, son muchas las sorpresas a la que nos enfrentamos. ¿Acaso a los 10 años sabíamos con claridad que nos esperaría a los 20? ¿Acaso hace un mes sabíamos dónde y cómo nos encontraríamos hoy?


En nuestras casas, en nuestra cotidianidad podemos sorprendernos de en quiénes nos hemos convertidos y qué estamos dispuestxs a hacer con eso. ¿Nos gustamos? ¿Nos complace esta versión nuestra? Antes por aquí hemos hablado de cuando podemos ser una mejor versión de quiénes somos. Hoy el mensaje no deja de ir por esa línea, pero sumándole la capacidad que tenemos para sorprendernos de quiénes hemos llegado a ser.
Es muy fácil que se nos olvide hacer un autoanálisis. Es más fácil que sea alguien más cerca nuestro quien nos señale nuestras cualidades y defectos, nuestras habilidades y jodederas. esta pausa, es una excelente excusa para hacer una pausa y detenernos a explorarnos.


En el Good Feed de esta semana, tres textos con abordajes y trasfondos muy diferentes se conectan, de alguna forma, en las expectativas rotas (en los textos de Shi Alarcón-Zamora y Federico Leiva Gallardo) pero también en la aceptación de que las rutas de vida que hemos tenido que tomar, o las que hemos decidido caminar nos llevan, inevitablemente al punto donde estamos hoy.
En el tercer texto, Silvia Hidalgo nos comparte la importancia de tomar colchones de tiempo para no perdernos en nuestro trajín y dejarnos consumir por nuestras rutinas. Tomemos uno de esos colchones de tiempo y dediquémoslo profundizar en algo que pasamos evadiendo: nosotrxs mismos. Podríamos sorprendernos de todo lo que nos resta por descubrir. 

Leave a Reply