Por Adriana Santacruz
Fotos por Pablo Cambronero

Somos 70% agua. Y aunque parece mucho, no es suficiente, pues todos los días debemos hidratarnos. Debemos tomar agua. La fórmula que más me gusta para calcular la cantidad apropiada de agua en litros, a la medida de cada uno es: nuestro peso en kilogramos dividido 30.  En mi caso el resultado son 1,8 litros (54 kg dividido 30). 

Llevando esto a la rutina, y aproximando, debería en las 15 horas que estoy despierta, tomar siete vasos y medio (7,5) de agua. Pero siendo realistas, no quiero interrumpir el sueño por ir al baño, por lo que me quedan sólo 13 horas para consumirla, que si busco la mejor distribución en el cálculo implica más o menos 1 vaso cada 2 horas. 

Suena fácil ¿verdad? Sin embargo ¡es de los hábitos más difíciles de adquirir! No conozco la primera sepa que desconozca la importancia de hidratarse, que no haya oído de algún médico que es importantísimo tomar agua. Pero me cuesta pensar en quién de todos mis conocidos, realmente se acaba el termo de agua que adorna el carro o el escritorio de la oficina. Fui totalmente culpable de lo que describo. Cómo me costó, y aun me cuesta un poco para ser sincera, consumir agua.

Les comparto en solidaridad a esta búsqueda colectiva de inspiración y bienestar, cinco trucos que descubrí, implementé y me han servido bastante:

  1. Levantarse con un vaso grande de agua. Y mejor, si lo dejamos servido desde la noche anterior para así no tener excusa alguna. Es el momento ideal pues fácilmente, es el momento del día donde más tenemos sed. El agua comulga con todas las enfermedades, con el deporte, con el ayuno, con cualquier alergia o restricción alimenticia. 

6:00 am. Va 1,5. Quedan 6.

  1. ¡El té cuenta! Nunca he sido consumidora de café, por lo que mi desayuno y mis mañanas en la fría ciudad en la que vivo las acompaño con un termo que normalmente está lleno de alguna variación de Earl Grey.
    Acumulado 2,5  vasos quedan 5. 

              …Pero me gusta tomar otra taza, grande, muy al estilo inglés (aunque rara vez con galletas o scones) sobre las 5 de la tarde.
Luego en la cuenta van 3,5 y quedan pendientes 4 vasos. 

    1. Infusiones aromáticas: Mis favoritas: canela, limonaria y cidrón. Después del almuerzo el momento ideal para que actúen sus propiedades medicinales y digestivas. Esto funciona siempre.
      Quedan solo 3.

 

  • Aceites esenciales: Este fue todo un descubrimiento culinario para mí. Usaba los aceites para el difusor, o para las plantas de los pies, pero empezar a tomar el agua que acompaña el almuerzo o la cena, con una par de gotitas de esencia de limón o menta, hizo que mi relación con el agua fuera a un siguiente nivel ¡y realmente la disfrutara! Una ganancia en sabor y en salud a una gota de distancia.  Un solo vaso pendiente.
  • “Agua sagrada”: Mi último descubrimiento y debo admitir, “guilty pleassure” es este. Es un termo de vidrio que en su base tiene un cristal. Hay de cuarzo, de cuarzo rosado y de amatista entre otros. Estos termos permiten intercambiar cristales, y claro, cargar el cristal a la luz del sol o la luna previo a ser llenado vez tras vez con agua. El mejor regalo de cumpleaños que me han hecho en mucho tiempo, este termo, de amatista en mi caso, se volvió mi mejor aliado. Siendo yogui y fiel creyente de los centros energéticos que tenemos en nuestro cuerpo, esta agua “medicinal” es mi elixir diario.

 

 

La tarea no es fácil. El secreto, como en tantas cosas, está en disfrutarlo. En diversificar para que el hábito no signifique esfuerzos. ¡Feliz Día mundial del agua!


 

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