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Por Shi Alarcón-Zamora
@alarcon.shi

A mi parecer, la independencia como factor fundamental de la vida de un adultx ha sido sobrevalorado.

No sabemos bien qué significa. Por un lado, está sujeto a todo lo relacionado con la economía, asumir nuestros gastos, mantener una casa, y eso básicamente se reduce a “tener una vida”. No importa si se es feliz, si está siguiendo el plan de lo que quiere hacer pero si está fuera de la casa de sus padres, madres o encargados: es independiente. 

Sin embargo, por otro lado, implica una lucha constante por mantener las cuentas a flote con tal de no regresar a esa casa de la cual “decidió” salir.

¿Es realmente eso tener una vida? ¿Es realmente ser independiente? ¿Cuándo decidimos que teníamos que aguantar los embates de la vida contra viento y marea para demostrar que podríamos, resistiríamos o moriríamos en el intento? Es ahí donde veo una diferencia significativa entre sentirme independiente o ser independiente.

Si paga el mínimo de la tarjeta, es sentirse independiente.

Si paga la casa, es sentirse independiente.

Si paga la comida, es sentirse independiente.

Si paga las salidas, es sentirse independiente.

Si paga el teléfono, es sentirse independiente.

Si paga por salidas los fines de semana, es sentirse independiente.

Ser independiente por otro lado, incluye por supuesto asumir las responsabilidades financieras pero está acompañado de la posibilidad de tener una ruta. También de tomar decisiones en función de lo que cada persona desea y ser consciente de que puede asumir las consecuencias, a sabiendas de que pueda pedir apoyo. De la misma forma, de que puede ser que necesite tomar medidas, de repente inclusive regresar a la casa anterior, recibir empujones de sus familiares y/o amigxs pero siempre en sintonía de seguir su plan, el proyecto de vida, no importa si es tarde o temprano, construir una ruta hacia la autonomía es saber, sentir y pensar que lo que se quiere, se puede.

El camino que elijo hoy puede ser lo que necesito, pero no es más que parte de un proceso de la vida. Puede o no que me guste para siempre la autonomía y ser independiente nos hace darnos cuenta de que no podemos acelerar siempre que queramos, que a veces necesitamos frenos, límites y porque no, estacionarnos.

Ser independientes y autónomos es reconocer que necesitamos relacionarnos unxs con otrxs, que la posibilidad de serlo está en función también de la calidad de personas con las que nos relacionemos. Que sean seres que nos motiven a seguir nuestros sueños, a superarnos y, sobre tod,o a ser nuestra mejor versión y no solamente a si podemos pagar las cuentas fuera de la casa de nuestrxs padres, madres o encargadxs.

La autonomía como ruta de vida independiente consiste en escucharnos, sentirnos y reconocernos, marcar pauta y, sobre todo, encontrarnos con nuestras responsabilidades, consecuencias y placeres.

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Shi Alarcón-Zamora es socióloga, profe y Monstrux Feminista – Corazón de potrero, No binaria. Tomboy. Cree que la resistencia es ser feliz. @CasaRaraCR fue su tercer y quinto sueño.


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