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Por Adriana Santacruz

Puedo decir que el jugo de apio ha tenido un impacto enorme en mi vida.

Ya algunas amigas me han presentado como la “loca del jugo de apio”, y bueno, les quiero contar porqué. Un señor llamado Anthony William, mas conocido en redes como @medicalmedium se conoció con una actriz famosa, la puso a tomar jugo de apio, ella se sintió de maravilla, corrió la voz, y el resto es historia. Anthony no es médico, pero le ha dedicado gran parte de su tiempo a dar a conocer los innumerables beneficios del jugo de apio, a recolectar más y más testimonios de quienes han mejorado toda clase de síntomas por consumirlo. Es por esto que ha animado a personas de todo el mundo, entre las que me incluyo, a levantarse dos minutos más temprano y consumir el jugo en ayunas.

Gracias a Dios, hace casi tres años cuando empecé con la idea del jugo de apio; ya tenía extractor de jugos (lo ideal es hacer esto en el extractor) y solo tuve que llenar el carro de mercado con 4 apios completos que no me alcanzaron para la semana entera. Cometí todos los errores. Tan pronto me levanté, arranqué con un vaso grande desbordado de este líquido verde intenso, de sabor astringente, tosco, agresivo y penetrante, y en menos de una hora estaba bajo los rayos del sol haciendo yoga, en un perro que mira hacia abajo que parecía insostenible. Ese día me sentí fatal, pero tenía la nevera llena de apio, y la cabeza llena de terquedad.

Repetí dosis y errores al día siguiente, al día siguiente y al día siguiente, hasta que en un intento de alucinación causada por el mismo exceso de apio se me ocurrió tratar cosas diferentes para ver resultados diferentes. Unos días después, unas semanas después, unos meses después: voilá, mi digestión perfecta, mi piel perfecta, mi sueño regulado, mis ciclos puntuales, mis chakras alineados por no seguir con la lista de “bienestares” recuperados.

Mi hermana, mi mamá, mi papá, mi esposo y claro, mi bebé, terminaron tomando jugo de apio. Hice un reto en Instagram de 15 días de jugo de apio en ayunas, y decenas de personas me enviaron fotos, preguntas y testimonios.


Pasado el tiempo, dominado el apio, llegué a estas 10 conclusiones que les comparto:

  1. Sin duda es una práctica a la que hay que darle la oportunidad
  2. ¡Es mejor empezar con pocas cantidades! Darle prioridad al sabor y a disfrutarlo. (Empezar el día con un mal sabor no tiene mucho sentido.)
  3. Un super hack es arrancar 80% jugo de pepino y 20% de apio.
  4. Otro super hack es que ¡está bien dejarlo así! Hay quienes logramos eliminar el pepino, hay quienes no, ¡todo es válido!
  5. El sabor termina enamorando. Uno aprende a disfrutarlo y a cogerle mucho cariño.
  6. Hacerlo en grupo, con tribu, con apoyo tiene un efecto positivo multiplicador.
  7. En la disciplina de hacerlo diariamente hay escondidos miles de aprendizajes.
  8. El secreto desde mi punto de vista, no está en el apio.
  9. El secreto desde mi punto de vista, es comenzar el día con algo alcalino.
  10. El secreto, desde mi punto de vista, está en consistentemente empezar el día con una intención de bienestar.

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Adriana Santacruz es administradora de empresas, pastelera, creadora y dueña de Fitsuperfoodie, una empresa que busca enseñar a las personas a comer mejor, a cocinar mas, y a acceder a productos saludables. Es profesora de cursos y talleres de alimentación saludable y consciente y ha sido facilitadora para Good Food en su ciudad natal, Bogotá.
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