Por Silvia Hidalgo

 

¿Cuándo fue la última vez que hiciste una pausa solo para pensar?

 

Nuestro cerebro está expuesto a mucha información que debe procesar para generar ideas y soluciones a nuestros retos del día a día, pero muchas veces esperamos que las ideas se generen de forma inmediata. Lo cierto es que nuestro cerebro necesita tiempo para procesar: pausas dedicadas únicamente a pensar.

Como emprendedora, veo la importancia de estas pausas. En los negocios siempre hay retos, siempre hay cambios, siempre hay oportunidades sobre las que tenemos que tomar decisiones de forma ágil. Fue hasta el año pasado que decidí empezar a hacer días de pausa para pensar, para tener tiempo para analizar mis decisiones.

Con esto no me refiero a un día de descanso, que también lo necesitamos, sino a reservar días o espacios en la agenda para pensar sobre algo que quiero resolver o analizar. La primera vez que reservé un día entero para pensar, me di cuenta de todo lo que puede generar un cerebro al que se le da la oportunidad de respirar.

Desde entonces, siempre reservo un día completo al mes para pensar, y espero que poco a poco se vuelvan más frecuentes. Inicio ese día con una pregunta que quiera responder sobre mi negocio, y dedico el día completo a estudiar y escribir mis pensamientos al respecto. Este espacio me ayuda a analizar mejor las decisiones que tomo, y a generar nuevas ideas y soluciones que no había pensado antes.

Seguramente nunca hay un momento ideal para pausar el trabajo, pero siempre es una excelente idea detenerse para permitirse respirar y pensar. Si un día es demasiado para vos, podés iniciar con una tarde, pero no te quedés sin probar este ejercicio.

Hacé una pausa para pensar.

 

  1. Reservá un tiempo en tu agenda

Como si fuera una reunión, es una cita con vos mismx. Puede ser un día, medio día o dos horas, lo más importante es que sea un espacio realista para vos, en donde sepás que no vas a tener interrupciones.

 

  1. Empezá con una pregunta

No necesitás más que una pregunta que ande en tu mente, un papel en blanco y un lápiz. Esa pregunta puede ser algo que querés crear o un reto que querás resolver.

 

  1. Reflexioná sobre las posibles respuestas

Podés leer artículos relacionados, buscar referencias y anotar tus pensamientos al respecto. El solo hecho de detenerse a pensar despierta tu pensamiento creativo. Te prometo que los resultados van a sorprenderte.

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