Por Mhairi McLachlan

@lapulashopandstudio

 

Lo único que recuerdo de mis clases de ballet a los 4 años es mi tutú celeste, el jardín precioso de la academia y la cara de resignación de la profesora a final de la clase cuando siempre me salía la révérence hacia el lado que no era. Lo de derecha / izquierda nunca lo logré corregir y de ahí no pasaron las clases de ballet.

 

En la escuela –mitad por vagancia y mitad por total inhabilidad coreográfica– me inventaba al momento las presentaciones de baile. Un momentazo de baile top en mi cabeza fue con Play That Funky Music, de Vanilla Ice, pero parece que no fue tan rompedor (otro casting fallido para el show de variedades).

 

De adolescente mi vecina y yo no íbamos al gimnasio, pero no fallábamos con una o dos sesiones semanales de “darle al dancing”. Consistían en poner la radio y quedar en las manos de los DJs de las estaciones de radio programadas en el equipo de sonido de la sala de su casa… El General, los Tigres del Norte, la canciones de cumbia del momento; esto por unos 45 minutos o más. ¡Todo lo que diera tiempo antes de ver la novela!

 

En mi vida adulta he seguido con mis sesiones, en algunas épocas más, en otras menos. He encontrando, a través del camino, amigxs con los que en algún momento de sinceridad ha salido la mutua confesión de ser fan total de despelucarse y hacer feo bailando solxs en la casa como parte de la rutina semanal… Lazos de dancin que unen.

 

Y quien es fan sabe que, para efecto de exorcismo total, no es solo el baile… también tiene que ver con cantar, modelar (pasarela o más estilo editorial- depende del momento), saltar, teletransportarse a lugares, momentos o situaciones, etc.

La imaginación vuela… las posibilidades son ilimitadas y los resultados son maravillosos.

 

Creo que en esta vida todo se puede bailar, pero cada quien tiene esas canciones que causan un efecto que va más allá de un pie moviéndose involuntariamente, de esas que se te meten por el cuerpo llamando a más ¡y qué alegría encontrarlas!

 

Todos tenemos nuestras formas de mantener balance, activar el cuerpo, soltar tensión, alborotar esas endorfinas o, sin más, entretenernos un rato… En mi top 5 claramente está darle al baile freestyling, y cómo sé que no estoy sola, va este playlist con unas joyitas que a mí no me fallan.

 

¡Feliz dancin!



Mhairi hace cosas (crea y desarrolla marcas, historias, ideas…) Tiene memoria fotográfica, el don de adivinar la hora con exactitud y la suerte de rodearse siempre de personas de buen corazón y de mucho talento.
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