Bienestar

Me enamoré de mí

Por Diana Zuleta
@diana_zuleta

¿Alguna vez se han enamorado de un mejor amigo?

A mí me pasó hace poco. Si no les ha pasado les puedo decir más o menos lo que se siente. Es como un descubrimiento obvio y extraño. Y repentino. De pronto, todo cambia, como si a uno le hubieran cambiado los ojos. Uno simplemente, ve. Todo cobra sentido y al mismo tiempo da un susto rarísimo y hay conversaciones extrañas y mucha mariposa y mucha emoción. Es el mejor momento del mundo.

Enamorarme de un mejor amigo fue como ningún otro amor. No fue a primera vista ese también lo he vivido. Pasó, luego de años en los que ni siquiera se me hubiera pasado la idea por la mente.

Cuando me enamoré de mí, tampoco fue a primera vista. Más bien fue a toda lucha y olvido de tantas tonterías y bullying que escuché en el colegio, o en anuncios de belleza, de todo lo que fui aprendiendo que estaba mal conmigo. En la vida hay muchas fuerzas que no dejan que uno se pueda ver con los ojos correctos pero, como con el mejor amigo, un día, uno ve; se ve. Este amor, es el que más me ha costado entender de todos mis amores. Como todo amor real, este amor es una decisión de todos-los-días.

¿Que cómo me enamoré de mí? Bueno, fue que, aunque me conozco de toda la vida, hubo un momento en especial que me unió más a mí: cuando me abandonó el amor.

No hay mayor prueba de amor como el abandono de alguien a quien uno ama. Y cuando ese amor se fue, entendí que la que se había ido de mí, era yo.

Bendito momento.

Para abrazarme y levantarme. Aunque me costó reconocerme, por dicha no me había ido lejos. Cuando me abandonó el amor, me acompañé a llorar por muchos días. Igual teníamos que vivir, así que me ayudaba a alistarme, aunque fuera para cumplir lo básico.

Semana con semana comenzamos a hacer más cosas: salir a caminar conmigo, me escribí cartas que nadie más ha leído. Comencé a llevarme a bailar. Decidí que era buena idea que fuéramos a terapia. Y tal vez también, llevarme a acostarme más temprano. Me llevé al cine, al teatro y a salir con amigos. “¡Estás super linda! Ayy de fijo estás enamorada”. Y sí. De mí. Esta relación cada vez calza más y hasta hemos dado pasos más grandes como cambiarnos de casa, viajar juntas, ¡tatuarnos!

Me enamoré de mí y me llené de una compasión que sólo había sentido por otras personas. Ahora vivo enamorada de todas mis tonterías que antes me reclamaba. De cómo me río por todo y lloro casi por todo también. Comencé a darme pelota, a entender que a veces necesito más tiempo para hacer o entender cosas. Ya no me presiono tanto como antes. Entendí que para este amor, era urgente dejarme ser.

Viendo para atrás suena como un idilio y lo es. Es un idilio al que llegué dejando el pellejo, no necesariamente leyendo frases motivadoras. Me enamoré de mí viéndome al espejo todos los días, en lo más duro y en lo más suave. Aprendiendo a atajarme en mis olas de auto des-amor con paciencia infinita.

Me enamoré de mí como cuando me enamoré de mi mejor amigo.

Aunque ese ya no es ni amor ni tampoco amigo (porque así es la vida), no importa. Yo sigo aquí.

A veces uno ve el amor pasar de lejos.

A veces uno sólo es puente para el amor, y eso está perfecto.atz

Pero siempre, uno es amor.

Me enamoré de mí y esto, va para toda la vida.

Be gentle with the love of your life.

(Necesito recordar autor)

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Diana Zuleta es diseñadora y directora de Pulse, estudio de diseño interdisciplinar que se enfoca en asesorar y acompañar a sus clientes a través de procesos de diseño. Con más de 10 años de experiencia, Pulse se especializa en utilizar el diseño como herramienta estratégica para todos los procesos que mejoran y agregan valor a las experiencias de sus clientes. 

Podés ver más del trabajo de Diana y su equipo en www.somospulse.com