Por Nazanin Mehdi Khan
@FigNutrition

Me llamo Nazanin (todos me dicen Naz) y soy nutricionista de profesión.

Recuerdo que siempre quise estudiar nutrición para ayudar a las personas a vivir una mejor vida, con el fin de que todxs pudieran ver el potencial que tienen para vivir con un cuerpo sano y disfrutar de una alimentación rica y divertida.

Poco después de estar graduada, me di cuenta de que la sociedad estaba acostumbrada a una nutrición restrictiva, llena de alimentos procesados, “light”, y completamente llenos de aditivos químicos. Lo peor de esto, es que este tipo de productos saturan los supermercados e, incluso, muchos nutricionistas los recomiendan por el simple hecho de ser productos libres de calorías.

Además, también noté que la nutrición, en general, se estaba enfocando en que las personas obtuvieran cambios físicos a cómo diera lugar, incluso poniendo su salud en riesgo.

Por mucho tiempo pasé frustrada y enojada; me ponía triste ver que mis clientes solo querían saber cuál producto se podían comer de forma ilimitada porque no tenía calorías. Llegué a un punto donde no me interesaba ayudar a la persona que solo tenía en mente tener cuadritos en su abdomen, dispuesta a poner en práctica  estrategias poco adecuadas y que fueran en detrimento de su salud. 

La salud y buena nutrición va mucho más allá de un aspecto físico. Con esto, no quiero decir que no debemos preocuparnos por nuestro físico; la diferencia es que no podemos dejar que sea eso lo que maneje nuestras vidas.

Yo también he vivido ese condicionamiento o pensamiento recurrente. Muchas veces no quise ir a la playa, para ahorrarme la necesidad de ponerme un vestido de baño. En otros contextos decidí no usar camisas sin mangas, porque tal vez mis brazos eran muy gordos. Y ejemplos como estos tengo más, por mi propia historia, así como por relatos de mis clientes.

La sociedad en algún momento nos hizo creer que la salud era sinónimo de verse como modelo de revista, perdiendo así nuestra percepción de nuestra belleza natural. Todavía hoy insiste en hacernos pensar que esto se logra con dietas restrictivas y absurdas, así como con horas prolongadas de ejercicio que, al final, van a llevar a “vernos bien”.

Hoy simplemente quiero decir que eso NO ES SALUD NI BIENESTAR.

Adquirir salud implica adquirir conocimiento, saber que nuestro cuerpo está sano cuando le damos alimentos reales, cuando lo nutrimos con alimentos de verdad y cuando entendemos que la única forma de encontrar bienestar a largo plazo es dejar de buscar soluciones rápidas.

 

Logramos llegar a un nivel de madurez y entendimiento maravilloso cuando ponemos la salud como prioridad, en lugar del número que aparece en la balanza, o bien, la talla de nuestra ropa.

Ya no comemos ensaladas porque no engordan, sino que las comemos porque aprendimos a hacerlas de forma rica, que hasta nos parezca divertido prepararlas. Así las disfrutamos realmente.

Mi consejo es permitirnos conocer nuestras necesidades. Ese conocimiento nos da la libertad de entender que todxs somos distintos, no hay una receta mágica y si la hubiera no le funcionaría a todxs.

Estos son los tips que repito una y otra vez:

  • Amemos a nuestro cuerpo como nuestro santuario.
  • Comprar alimentos de locales y de temporada potencia su valor nutricional y, por ende, nuestra salud.
  • Aprendamos a amar la cocina y nuestra preferencias.
  • La salud no equivale al número que vemos en la balanza 

Además, igual de importante es saber que somos los únicos que tenemos el control de las decisiones que tomamos y de cómo logramos llevar una vida más sana. 

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Soy nutricionista integrativa, me encanta ayudar a las personas a crear mayor consciencia de su salud, y que se puedan empoderar de ella, a través de la educación y conocimiento, me encanta la cocina con ingredientes reales y sostenibles.

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