Por Alejandro “Sr. Loki” Ramírez
@sr.loki_studio

Una de las preguntas frecuentes en el estudio de tatuaje es: ¿cuánto me dolerá ese tatuaje? o, ¿en este lugar duele mucho?, y la famosa ¿cuál es el lugar que menos duele?

Todas estas inquietudes son válidas y acertadas, más cuando es tu primera experiencia y le tenés miedo a las agujas o, peor aún, al compromiso eterno, pero normalmente solo pensamos en el dolor físico y no le damos tanta importancia al alivio sentimental que puede significar un tatuaje.

Hay una experiencia que le gana al dolor físico de una aguja con tinta perforando miles de veces tu piel, es la satisfacción de hacer tributo a esa mascota que te enseña a amar de una forma distinta a la que experimentás desde que nacés. Esta práctica toca cada una de las fibras más sensibles del alma y lo sé porque recientemente perdí a uno de los amores más importantes de mi vida, mi Pinto lindo.

Al estudio acude un importante número de personas buscando la posibilidad de cerrar algún capítulo no resuelto por la pérdida de una mascota. Un tatuaje, es sin duda alguna, una buena opción.

Otras personas me cuentan que, después de esa experiencia, dejan de tener malos sueños o simplemente se sienten cerca a ese ser. A ese tipo de tatuajes les llamo chamánicos, porque poseen un poder especial que nos fortalece, nos da paz, consuelo, nos protege, nos alegra y (todavía más importante) nos libra del olvido.

El tatuaje que cura, más que original debe ser auténtico, ese que describa tu relación personal con tu mascota, nadie conoce esa historia más que vos mismx. Mi trabajo es hacer las preguntas adecuadas de todo aquello que ya sabés y convertirlo en algo preciado.

Te cuento:

En setiembre del 2019 se nos fue el más viejito de la manada, fueron dos largos años de cuido intenso, él se llamaba Pinto y es el perro más perfecto que he tenido –no le cuenten a Wisin y Yandel: los originales*–  un zaguatico que se confundía por Chiguagua en sus mejores días.

Cuando se me fue, pensé en hacer un tributo en mi piel, para tenerlo más cerca de mí, para no olvidarlo nunca y plasmarlo en mi corporeidad aliviando mi duelo.

Entonces me pregunté ¿Cómo hacer homenaje extraordinario a un ser que significó tanto en mi vida? Logré idear un juego de palabras con su nombre, muy sencillo y que al mismo tiempo se relaciona mucho con lo que soy.

Estudié Bellas Artes; desde que tengo memoria quise ser artista y disfruto mucho pintar, es decir, yo pinto.

Soy diestro, así que pinto con mi mano derecha. Siempre que pinto veo mi mano derecha como vehículo de mi creatividad. Yo a Pinto, mi perrito, le decía Pinto lindo. Así que decidí tatuarme las palabras “Pinto lindo” en el dorso de mi mano derecha para recordar siempre a mi Pinto lindo y el enorme poder de la creación y creatividad que nace de mis manos. Es decir, para recordar que siempre pintaré lindo, ya sea tatuajes, pinturas, queques o cualquier cosa que considere creativo.

Así que si en la próxima vez que querás tatuarte algo relacionado a tu mascota, pensá muy bien lo que significa para vos y te prometo que el dolor físico del tatuaje será secundario.

 *Taxi y Chingo, otros dos de la manada, son conocidos en el bajo mundo de los zaguates como “Wisin y Yandel: los originales”, esta historia se las cuento después, sigamos con Pinto.

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Sr. Loki es un artista visual con varios proyectos encima, padre de 4 zaguates y amante de la cumbia. 


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