Por Laura Morgan
@lau_morgans_

El fin de reconocer y atender el cuerpo energético es sanar.

Según nuestras creencias y prácticas espirituales, podemos entender otras perspectivas de nuestra constitución humana y trascender de la idea de que solo somos el cuerpo físico. Se reconocen entre 5 y 7 diferentes cuerpos, lo cual va depender de quién los estudia y de su preferencia con respecto a las definiciones. En mi caso, yo reconozco los siguientes: físico, energético, emocional, mental, espiritual y astral, no hay ningún cuerpo más importante que el otro, pues en conjunto determinan nuestra composición. 

¿Alguna vez han ido a una clase de yoga, meditación o cualquier otra práctica en donde hayan escuchado el término de chakra? Personalmente, en las clases de yoga o meditación, siempre trato de utilizar un lenguaje que sea familiar al grupo al que estoy guiando, por lo que siempre me refiero a los chakras cómo centros energéticos y estos centros energéticos son los que componen el cuerpo energético y cual nace en la raíz de la espina dorsal y sube hasta la coronilla, compuesto de 7 centros energéticos (chakras).

Es común escuchar que estos centros de energía pueden estar cerrados o bloqueados, provocando desbalances a nivel físico, emocional o mental. Sin embargo, estos centros energéticos no se cierran o se bloquean, la diferencia es que los centros energéticos pueden tener menos energía fluyendo en ellos, están menos activados, lo mismo puede suceder si tiene mucha energía fluyendo en uno o ciertos centros energéticos, por lo tanto, siempre debemos buscar el balance de cada uno de ellos.

De hecho, así cómo el cuerpo físico se enferma, el energético también, y así cómo cuidamos del físico, podemos (y debemos) cuidar el energético. Las enfermedades que se crean en el nivel energético muy seguramente se manifestarán de manera física, es aquí donde puedo hacer referencia a la importancia de siempre poner atención a escuchar cómo nos sentimos, a todo nivel, emocional, mental y físico, estar presentes y bajar las revoluciones de un estilo de vida o rutina que nos pueda estar desconectando de nuestra naturaleza más sabia, que es sanarnos a nosotrxs mismxs.

La energía que fluye sutilmente, es decir, no la podemos percibir, es la que debemos mantener constantemente en movimiento para tener un cuerpo energético saludable, a través de prácticas que podemos llamar trascendentales. Entre las prácticas más conocidas están el yoga, el pranayama (ejercicios de respiración) y la meditación, sin duda existen otras herramientas para provocar el flujo de energía, por ejemplo el ayuno que se hace intencionado, la oración (al Dios que represente la máxima vibración), masajes, y terapias energéticas como el reiki. 

El yoga sin duda es el más conocido, a través de posturas y movimientos nos podemos enfocar en uno de los centros energéticos para activar la energía que fluye o no está fluyendo. Por experiencia propia, cuando comencé a practicar yoga, mi vida cambió, no puedo minimizar el impacto que tuvo. De hecho, me di cuenta de que, incluso cuando practicaba yoga enfocándome en el movimiento, de todas formas me generaba un impacto sanando mi cuerpo energético.

La respiración es la llave a nuestro interior, en nuestra herramienta para sanarnos más poderosa, ¡la tenemos con nosotros siempre! Con respecto a esta herramienta me gustaría mencionar dos prácticas:

  1. Cuando practicamos yoga se pueden usar diferentes técnicas, inclusive hay ejercicios dedicados exclusivamente a trabajar la respiración. 
  2. Esta la conocí en el 2017, cuando empecé la práctica del Breathwork. Se enfoca en respirar durante 45 o 60 minutos con una persona calificada guía la sesión. Se pueden vivir experiencias tan transformadoras que pueden abrir nuestro inconsciente, de tal manera que nuestro cuerpo energético libera información con formas de sanación tan profundas, inclusive milagrosas o transformadoras. He visto personas salir de una sesión de breathwork reconociendo la raíz de su drogadicción, o un trauma profundo.

La meditación es otra herramienta poderosísima para mantener saludable nuestro cuerpo energético. Al igual que el yoga, esta práctica la podemos enfocar en cada uno de los centros energéticos, y la manera en que lo hacemos es usando técnicas como la visualización, en donde nos enfocamos en activar uno de los centros energéticos por medio de colores y mantras. También es posible entrar en estados de meditación profunda y encontrar dónde estamos experimentado algún desbalance. 

El reiki es una práctica bastante nueva, se originó en 1922, algo que es curioso, pues el yoga y la meditación han existido por siglos. Llegué al reiki antes que el yoga y la meditación, y así fue como inclusive, con temor, comencé a abrir las puertas de mi inconsciente. El reiki lo recibimos de una persona calificada, la cual debe tener un certificado de que recibió la activación por parte de un maestro. Es por medio de símbolos que se trazan en el aire, que el reikista abre espacios de canales energéticos para transmitirle esta energía de la más alta vibración a quien lo recibe. Para recibir reiki recomiendo tener mucha confianza o referencias de quién lo facilita.

El fin de reconocer y atender el cuerpo energético es sanar, entender que no somos nuestros pensamientos, que no somos cómo se ve nuestro cuerpo, que no somos solo el resultado de las circunstancias, somos algo mucho más poderoso, nuestro estado natural no guarda dolores en el cuerpo, no guarda enfermedades, no guarda miedo, traumas ni fobias, nuestro ser más puro es un estado de paz y gozo.                                

Otras prácticas como la terapia de sonido, el tarot, sanación con cristales o plantas sagradas son igual de poderosas para sanar y mantener saludable nuestro cuerpo energético. Cada uno necesita una dosis diferente de estas prácticas a las cuales llamo medicinas. Es un camino muy personal, y la técnica que se trabaje funcionará muy diferente para cada persona.

El cuerpo energético es cada vez más reconocido por el mundo científico y médico, lo cual ha permitido que la sociedad se permita experimentar otras maneras de navegar su salud, y salir de la creencia limitante de que sólo somos el cuerpo físico.

Les invito a explorar, explorarse, a expandir su consciencia. Si les provoca miedo, inviten al miedo. El regalo más grande que personalmente me ha dado mi proceso de sanación energética y espiritual es reconocer que soy yo y solo yo quién puedo sanarme, que dentro de cada centro energético hay información valiosa para expandirme más y más. Eso me ha devuelto mi poder y es mi deseo para todas las personas.

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Profesora de yoga y meditación. Health coach. Reiki Master. Tarotista.


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