Por Shi Alarcón-Zamora

Desde la instalación de medidas sanitarias frente a la emergencia global del Sar-CoV 2, pasé de estar engañada, luego feliz, luego productiva, luego de descanso y ahora estoy tratando de llegar a la realidad. No quiero decir que las otras facetas, no eran realidad, pero es probable que todas esas estuvieran en mi mente y si les preguntan a las personas cercanas, literalmente pueden decir que estaba en otro mundo.

En un esfuerzo por tratar de conectarme, escribo este texto. La mayoría de las veces hay gente que cree que estoy desconectada y otras super conectada. La verdad es que yo no sé, paso mucho tiempo tratando de mantenerme en el presente, aunque a veces no tenga sentido, pero mis intentos de transformar el mundo en igualitario y justo me hacen ser constante en la realidad más consensuada: despertar, trabajar, ejercitarse, estudiar, comer, dormir.

Hoy durante mi dosis mañanera de contenidos ultradisponibles por 15 segundos mientras deslizo el Instagram encontré un post que decía “Ruralizar la urbanidad”, la había dicho un tipo que se llama Enrique Viale, nunca lo había visto, ni seguido, pero esa frase retumbó en mi cabeza y me sacó de la cama. Seguí con mi “rutina” para sobrevivir la cuarentena antes de que mi novia se despierte.

Sin embargo, me era inevitable darle vueltas a la idea, porque me molestaba y gustaba al mismo tiempo. Hace unos años, decidí venirme a vivir a San Carlos, una citadina de nacimiento, acostumbrada al ritmo de Chepe, nadie me daba un año para sobrevivir. Conforme avanzó el tiempo, empecé a odiar algunos aspectos de la “urbanidad”, sobre todo aquello que me querían hacer creer que había un retroceso en mi forma de vida. Hoy, ese “retroceso” me hace llevar una cuarentena más tuanis, a mi pensar. Sin afán, de querer compartir dramas cuarenteros, quisiera profundizar en una serie de aspectos que las personas, familias, organizaciones, empresas, trabajadorxs necesitamos  ponernos a pensar para cuando se acaben las medidas sanitarias y podamos regresar a lo que creíamos/conocemos:

  1. A pesar de todos los esfuerzos, nada va a ser igual, no importa cuanta rutina intentemos, las realidades están cambiando, y eso está bien. Aunque usted o cualquiera viviera la vida de sus sueños, esto le dará la posibilidad de hacerle mejoras o de echarlo a perder como lxs grandes. Dejemos de seguir pensando que la vida seguirá como pensamos, aprovechemos para cambiar lo que queramos.
  2. Como nadie sabe que realmente pasará ni cuando ni cómo, aunque lxs sociológxs tratamos, la realidad es que estamos ante una oportunidad única: tenemos la posibilidad de poder echarle la culpa al COVID-19, así que prueba y error, para intentar eso nuevo, afianzarse a lo viejo, encontrar su propio ritmo.
  3. Estamos en guerra, el bombardeo entre lo under y lo mainstream cultural más que nunca están tratando de secuestrarnos, no quiero decir que no agradezco todas las actividades que han estado surgiendo para entretenernos, pero ¿tienen que seguir la lógica intensa de consumo y producción que nos tiene al borde del colapso planetario conocido como cambio climático?
  4. Después de las múltiples dosis de arte que estamos utilizando de forma gratuita se traduzcan en la posibilidad de valorar la producción artística y la gestión cultural de tantas personas, y que las autoridades se percaten de que es necesario invertir en arte y cultura.
  5. Toda la cuarentena he tomado fresco de cas, eso no solo es un privilegio, pero tiene que ver que cuando me “ruralice” me abrí a la posibilidad de tener otra relación con la naturaleza. Es que acercarse a producir lo que una come, no solo me ha enseñado a aprovechar cada parte de los recursos, sino a entender que, por ejemplo, de nada sirve sacar toda la cosecha si no la comparto, eso incluye los que se la llevan sin permiso, los animales y conocidxs.

Nada va a ser igual y como a todxs, hay cosas que me dan miedo que cambien. Sin duda necesitamos que se modifiquen aspectos como la relación que tenemos con nuestra alimentación, la calidad de los productos que consumimos,  el alto consumo de ultraprocesados y comida chatarrra. También la necesidad masiva de explotación de los recursos naturales, el desperdicio del agua, el extractivismo con la tierra y el saqueo constante que sufre la tierra y las formas de nefastas de producción masiva de alimentos.

Necesitamos que esto cambie no solo para la sostenibilidad del planeta, sino también para la conservación de los recursos naturales, la soberanía alimentaria y la construcción de muchos mejores mundos, después de esto, lo más claro es que todxs tenemos ciclos, la tierra y la naturaleza también los tiene, no es posible que la tecnología este tratando de saltárselos.

Muchas veces queremos la oportunidad de cambiar lo que somos, lo que pensamos y lo que queremos, iniciar siempre es difícil, hoy tenemos la oportunidad de resetear, así que aprovechémosla, no como la imposición capital de hacer algo productivo sino para conectarnos con lo que somos, sentimos y creemos, porque la única certeza después de todo esto: es que nada va a ser igual y ese nada: nos incluye a todxs.


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