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Por Karina Salguero Moya

 

Hoy nació Julia. Tiene el pelo negro y descontrolado. Ahora mismo duerme. Para cuando describa y comunique sus recuerdos, vamos a estar con ella en condición de igualdad, porque de alguna manera, muy dura y muy severa, nosotros también estamos renaciendo. Renovando todo lo que hacemos, lo que valoramos, lo que creemos. Vamos a estar descubriendo con Julia, eso que a falta de mayor narrativa, nos plantean como un nuevo mundo.

 

Quizá por la cicatriz de vivir en el Nuevo Mundo, la América descubierta o las Indias, la idea de avecinarse a un nuevo mundo me parece que lejos de caminar al futuro, volvemos al lugar del origen. El inicio. Quizá es una oportunidad.

 

Estamos suspendidos en las horas, encapsulados en el tiempo. Alguien roció una loción tóxica que nos tiene inmóviles, creciendo hacia adentro, asfixiados por las deudas, desempleados, contando todo: fallecimientos, nacimientos, contagios, recuperaciones, el último dígito en la placa, camas disponibles, botellas de alcohol en gel. Pero entre todo, nació Julia.

 

Benedetta Cappa, Cime arse di solitudine, 1936

Estamos viviendo en sincronía con países grandes y otros desconocidos, y viendo en tiempo real la aplicación de los liderazgos con lo bueno y lo malo. Pero tratando de salir juntos. Algo estaremos haciendo bien.

 

Lo nuevo de ese mundo no llega porque no es nuevo.

 

El distanciamiento físico hace que acercarse parezca una vanguardia. Si se piensa, el potencial creativo del arte y la cultura no se detuvieron, si bien mucho de lo que hacemos corría contra la amenaza de los espacios físicos cerrados, desde el primer día, con el equipo de salud, los educadores y el sector de la seguridad, los artistas comenzaron a abarrotar las redes sociales, las plataformas virtuales, los espacios que no existían. Porque el arte es esencial. Es la lección aprendida.

 

Entre tantas visiones de guerra y lucha, cuando nos autoanalizamos en nuestro tico profundo, entendemos que ese lenguaje bélico es ajeno, esto no es una guerra. Esto es una crisis.

 

Y esas discusiones a las que más temíamos como el lugar de la cultura en el ecosistema económico o si venía un futuro riesgoso en el que podíamos ser sustituidos por la máquina, un bot o una mezcladora en este viaje al futuro que estamos haciendo, nos queda claro que en el ámbito de la creatividad, de la narrativa contemporánea, de las músicas, el audiovisual, la gastronomía, y todo lo que compone la poderosa industria creativa, nunca fue más claro. Estamos aquí: liderando ese nuevo mundo que es mejor que nos dediquemos a construir en este preciso minuto.

 

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Karina Salguero es la Directora del Teatro Nacional de Costa Rica desde el 2019. Mantiene un programa en Desayunos de Radio Universidad de Costa Rica sobre temas de fortalecimiento de la economía creativa.


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