Por
Pamela Cunningham Chacón

La muerte de George Floyd ha sido la lamentable y prevenible chispa de un movimiento de cambio. Ha generado sentimientos tan profundos en personas alrededor del mundo que se han convertido en manifestaciones por el cambio de estructuras que, muchos pensamos, nunca iban a ser cuestionadas. Es lamentable que haya requerido su muerte para que nos cuestionemos las estructuras racistas que perpetúan la opresión de las personas negras alrededor del mundo y en Costa Rica.

Esta concientización nos hace preguntar, ¿qué podemos hacer para ser agentes de cambio? La respuesta es sencilla: hay que ser activamente antirracista. Ya no basta con solo decir que no se es racista, el antirracismo requiere acción, requiere aprender sobre y oponerse al racismo a través de la participación en movimientos que busquen desmontar las estructuras y sistemas que le dan beneficios a unos y oprimen a otros.

La primera pregunta que yo les hago a quienes quieren ser antirracistas es: ¿Están seguros? El antirracismo es un proceso difícil, es doloroso, significa tener conversaciones complejas y enfrentarse a verdades incómodas sobre nosotros mismos y nuestros seres queridos. Si no están seguros de querer asumir el trabajo del antirracismo, entonces mejor no comiencen. Uno no puede ser un poquito antirracista, hay que estar de lleno comprometido con la causa.

La segunda cosa que hay que hacer es educarse, y eso significa leer libros y blogs, ver videos, asistir a conversatorios, preguntar y preguntarse. Hay recursos en línea como esta lista recopilada por la doctora. Gabriela Kovats Sánchez de la Universidad de San Diego. Aquí se incluyen recursos del contexto estadounidense, latinoamericano y español y aborda temas sobre las comunidades negras y los pueblos originarios.  Aquí pueden encontrar libros sobre diversidad e inclusión (todos están en inglés).

También es importante educarse sobre la situación costarricense en particular, libros como El Negro en Costa Rica de Quince Duncan y Carlos Meléndez o Ciudadanía Afro costarricense de Diana Senior Angulo, son un muy buen primer paso. Seguir organizaciones afro en redes sociales como El Centro de Mujeres Afro, la Red de Mujeres Afro latinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora o Costa Rica Afro, también es importante, pues tienen una perspectiva local sobre los problemas raciales globales.

Por último, ¡involúcrese! Esto quiere decir, participar en las acciones que los grupos que trabajan en el área del antirracismo elaboran. Pero también significa cuestionar, preguntar a sus profesores universitarios cuántos autores o autoras afrodescendientes hay en el currículo de la clase, significa detener al amigo que hace un chiste racista y exigir al Estado acciones afirmativas a través de políticas públicas que generen igualdad en el acceso a la educación, a la salud, al trabajo, a los puestos de decisión y un largo etcétera de lo que todavía está pendiente para los y las afro costarricenses.

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Pamela Cunningham Chacón es co-fundadora de Costa Rica Afro, grupo afro feminista costarricenses. Ella es Internacionalista, Especialista en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina. Profesional en Comercio Internacional y Recursos Humanos y conferencista en temas de Derechos Humanos, Diversidad e Inclusión. Es afro feminista, su activismo se enfoca en el anti-racismo y la búsqueda de la igualdad a través de la incidencia política, la creación de discurso, visibilización y la educación.


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