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Por Shi Alarcón-Zamora

Nadie diría que hace 14 años se están realizando esfuerzos por garantizar los derechos humanos de las parejas del mismo sexo, podría decir que conozco de primera mano esos esfuerzos, y podría afirmar muchos de los cambios, expectativas y tristezas alrededor de su aprobación en la comunidad LGBTIQ+

Pertenezco a una generación de personas y activistas que vimos como pasamos de hacer actividades clandestinas y refugiarnos en bares a empujar un cambio por la visibilización de nuestros derechos y el ejercicio libre de nuestra sexualidad disidente.

Es una realidad, que hay personas que no vivieron ese momento y que nunca recordarán lo que significó no poder tomar de la mano a su pareja en un espacio público y seguro cómo podrían considerarse algunos lugares ahora. Lo que significó para muchas familias ver a sus hijxs, sobrinxs y hermanxs hablar públicamente sobre diversidades sexuales en cámaras.

Hablé con una mamá sobre lo que significa para ella, su familia y su hijo trans adolescente crecer con la posibilidad de saber que el matrimonio igualitario es una realidad. Sin duda, hay más felicidad que preguntas, y es inevitable notar que la aprobación trae muchas sonrisas y celebración para esta familia, no sólo porque significa que su hijo tiene la oportunidad de tener todos los derechos como cualquier otro ser humano. Sino también porque ya están esperando las invitaciones de amigos y amigas para las respectivas bodas.

Esta mamá sabe que pronto será la mamá que está en la marcha con la bandera. Este año sería su primer año en la marcha, por el momento, es la mamá que apoya y acompaña a su hijo, reconoce que está en etapa de aprendizaje. Y que se prepara para celebrar con su familia, este paso histórico.

Mariela reconoce que este avance es un alivio, ya que de alguna manera significa que su hijo tendrá todos los derechos, y la decisión de tener una pareja y casarse; quedará solo en manos de él y su futura pareja. Aunque ella no se reconoce como una activista, siempre ha pensado que (las personas LGBTIQ+) han sido privadas de los derechos que se merecen por el simple hecho de ser, y que las burlas y distinciones son algo que siempre le han molestado, antes de tener un hijo disidente, ya había tenido experiencias por trabajo con la comunidad.

En este proceso, reconoce que poco a poco se ha ido ganando derechos y espacios para todas las personas. Ella, ahora es parte de esta lucha, cuando la gente cuestiona que por qué defiende tanto “a esa gente”, responde orgullosa, “yo soy mamá de un hijo trans”. Y es ahí, donde podemos ver reflejado como la lucha por el matrimonio igualitario se convierte en una defensa de la familia:

“No solo es el hecho de estar con su pareja, de que se puede casar, es el hecho de tener la posibilidad de disfrutar de todos los derechos, que ya tenemos los heterosexuales, se trata de poder acompañar a su pareja en el hospital si se enferma, de que si quiere comprar una casa, pueda estar a nombre de los dos, son muchas cosas, no es solo la convivencia”

Mariela sigue enlistando una serie de luchas y derechos que hacen falta, sobre todo aquellos que visibilizan a las personas LGBTIQ+ menores de edad. En ese sentido, se autodetermina como una mamá gallina, y señala de forma enfática “hay que seguir luchando”.

Si bien es cierto, las leyes cambian. Habrá que seguir trabajando para lograr educar a las personas, sobre todo en este país tan tradicionalista. Pero es un paso importante. Está convencida de que no hay que tener miedo por bodas de homosexuales, porque al final es una celebración (aunque riéndose recuerda que también hay complicaciones y estrés detrás de las bodas).

Defender a la familia, es también no tener que disimular que uno está enamorado o el vínculo que cada persona con autonomía y consentimiento decidió tener, parece que vamos a dejar la época del “amigo de mi hijo” para pasar al “esposo de mi hijo”, así que ya no sólo las personas de la comunidad van a poder celebrar quienes son sino también quienes les acompañan.

A prepararse porque este paso histórico, nos da la oportunidad única de poder transformar la realidad de muchas personas y nos devuelve a la familia que muchas veces nos han querido robar y que hoy esta dispuesta a celebrar con todxs nosotrxs.


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