Tres palabras para impactar en el ambiente

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Por Judith Pereira
@jude.29

Tres palabras para impactar en el ambiente.

Cuando pensamos en qué podemos hacer en pro del ambiente, es común que se nos vengan a la cabeza acciones como reciclar, rechazar, cambiar hábitos diarios y otros más. Todo esto se relaciona con la responsabilidad de cada persona por aportar para mantener un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

Muchas veces sentimos ese hormigueo de inquietud por descubrir cuál nueva acción podemos hacer y cuál puede resultar más efectiva. Si bien cada pequeño cambio en esta línea genera un valioso aporte, siempre estamos en la capacidad de potenciar esa curiosidad y esa pasión para elevarla hacía acciones más grandes y que provoquen todavía un mayor impacto.

Para poder alcanzar ese efecto deseado, me valgo de tres palabras/acciones en concreto: colectividad, localidad y participación.

Adentrarnos en nuestros barrios y comunidades es una parte clave, ya que podemos trabajar sobre problemáticas que nos afectan de forma inmediata, Tomando esto en cuenta podés usar los siguientes ejemplos para saber dónde mirar, pero todos tenemos retos distintos como: la incorrecta gestión de residuos (hacia dónde va nuestra basura y bajo qué circunstancias), movilidad urbana, mal manejo de áreas verdes, agua potable (de dónde proviene nuestra agua y hacia dónde va la que ya desechamos).  

En algunas ocasiones estas problemáticas no son tan fáciles de identificar. Para lograro, podemos realizar una pequeña caminata alrededor de nuestra localidad e identificar todos estos puntos de mejora, además de comenzar a discutir estos problemas con más personas y agruparnos. En la diversidad de pensamientos y realidades podemos comprender mejor la problemática y las diferentes formas en las que afecta a personas que conviven una misma zona.

Una vez hayamos identificado nuestras problemáticas y las hayamos discutido en el vecindario, podemos pasar a la acción, es así como podemos plantear soluciones integrales que no permitan que ninguna persona quede por fuera.

Se trata de hacer un plan y comparar la problemática con una posible solución e identificar qué nos hace falta para implementarla. En este paso, muchas personas tienden a desanimarse, ya que no cuentan con los fondos necesarios ni el criterio técnico para poder gestionar sus ideas. Sin embargo, el mejorar nuestras comunidades no es ni debe ser una utopía, sino más bien podemos visualizarla como una realidad que seremos capaces lograr por medio de la tercera palabra que mencioné al inicio: participación.

Con el fin de conseguir esos cambios y esa necesidad de impacto que nos mueve, debemos acercarnos a los gobiernos locales, hacer real y efectiva nuestra participación ciudadana. Los gobiernos locales tienen la obligación de ocuparse de las problemáticas ambientales. 

Averiguá qué tipo de actividades organizan, cuáles son los planes que tienen, como podés involucrarte y, sobre todo, como podés proponer y traer a colación lo observado con tu comunidad, con el fin de trabajar en conjunto. Es así como es posible llegar a obtener apoyo para realizar estudios, así como obtener criterios técnicos que respalden las propuestas y fondos para realizarlas Si nos vinculamos como una ciudadanía informada y preocupada, podemos acelerar y maximizar ese cambio.

No tengás miedo de acercarte y preguntar, que para eso también está la colectividad que formamos en torno a este tema. Funciona también para construir en conjunto, apoyarnos y animarnos unas a otras.

No existe edad ni momento para comenzar a actuar por el ambiente, pero ya que es el Día de la Tierra ¿Te apuntás?


Tengo 21 años, soy activista feminista y ecologista. Una rebelde con muchas causas tratando de construir un mundo mejor.


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